El legado de los liberales | Aprende en Casa 2 Primaria

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En la clase de Historia de quinto de primaria, se verá el tema: “El legado de los liberales”, con el cual aprenderás la importancia del legado de Benito Juárez y de algunos liberales más sobresalientes.

Los Liberales

En la clase de hoy verás el legado del GRUPO DE LOS LIBERALES, los cuales fueron parte de una generación de pensadores y políticos que creían que, para formar una gran nación primero era necesario garantizar a través de una constitución y leyes, una serie de derechos y libertades ciudadanas. 

En otras clases ya hemos hablado de algunos de estos importantes liberales, como de Miguel Lerdo de Tejada, quien escribió la ley de desamortización que justamente se conoce con su apellido: la Ley Lerdo. 

Vamos a conocer a algunos de los liberales más sobresalientes, así podrás darte cuenta de lo importante que resultaron sus aportes para el desarrollo del país y para conquistar las libertades que tanto hacían falta en esa época. 

Es recomendable que tengas a la mano tu libro de texto de Historia en la página 62 para consultar información. 

https://libros.conaliteg.gob.mx/20/P5HIA.htm?#page/62

Melchor Ocampo 

Es considerado uno de los principales líderes intelectuales de los liberales, denominado como “el filósofo de la Reforma liberal,” porque ayudó a definir los objetivos políticos más importantes de la Reforma. 

Resulta que él nació en Michoacán en 1814 y era huérfano, o al menos eso es lo que se sabe de su historia, pero esto cambió en el momento en que fue rescatado por Francisca Xaviera Tapia, una rica hacendada que decidió rescatarlo y criarlo hasta los 17 años. 

 

Esto cambió la vida de Melchor Ocampo, ya que doña Francisca lo nombró su heredero y eso le permitió tener acceso a una excelente educación y viajar por distintos países de Europa, en donde tuvo contacto con ideas liberales y anticlericales que después tendrían una enorme influencia en su postura política. 

Primero estudió Derecho, pero renunció a su título, para dedicarse a otras disciplinas científicas, desde botánica hasta química, pasando por filosofía y otras ciencias, se dice que inventó nuevos sistemas de irrigación de plantas. 

Era una persona comprometida con el conocimiento y eso lo llevó a formar una buena biblioteca, la cual se conserva en el Colegio Primitivo y Nacional de San Nicolás de Hidalgo de Morelia, Michoacán. 

Mientras se encontraba en su hacienda y se educaba leyendo mucho, también comenzó a escribir artículos para el periódico liberal “El Filógrafo” y ahí empezó a dejar en claro su postura política. De él podemos rescatar frases como: 

“Es ejecutivo, urgente, que demos a nuestros hijos una buena educación civil, honrosas y productoras ocupaciones; que consideremos los destinos públicos como cargos de conciencia y de temporal desempeño, y no como sinecuras y patrimonios explotables; que por estrictas economías y justas distribuciones, gastemos menos de lo que ganamos para ir cubriendo nuestras deudas.” Melchor Ocampo, “Estamos mal educados”, en Escritos políticos. 

Aun siendo muy joven su ideología política ya estaba bastante clara y fue después de su viaje por Europa cuando finalmente decidió entrar de lleno en el mundo de la política, primero como diputado por el estado de Michoacán y luego, en 1846, como gobernador de ahí mismo. 

Su periodo como gobernador sucedió justo durante la Guerra contra Estados Unidos en la cual él mismo combatió, pero después, cuando se firmó el Tratado de Guadalupe Hidalgo, a Melchor Ocampo le pareció un resultado tan indignante que renunció a su cargo como gobernador. 

Ese fue el tratado con el que México perdió Texas, Nuevo México y California, justamente por esa pérdida de más de la mitad del territorio fue que Ocampo decidió abandonar su puesto en marzo de 1848 y así, demostró su descontento con el gobierno en turno. 

Mostraba claramente su postura en contra de los conservadores, aunque después volvió a ocupar otros puestos políticos, siempre dentro del partido liberal, hasta que en 1853 fue desterrado del país por la dictadura de Santa Anna, quien consideraba a Ocampo un opositor peligroso por la gran influencia que tenía; así que decidió que lo mejor era quitarlo del camino. 

Durante su destierro en Nueva Orleans, Ocampo conoció a otros liberales importantísimos que también habían sido expulsados de México por la dictadura de Santa Anna, como el mismísimo Benito Juárez. Ocampo y Juárez se hicieron inseparables y desde Nueva Orleáns organizaron una conspiración para apoyar la Revolución de Ayutla que ya había estallado en México. En cuanto Santa Anna huyó del país derrotado por la Revolución de Ayutla, Ocampo y Juárez regresaron y se reunieron con sus otros compañeros del partido liberal para empezar a idear lo que después serían las Leyes de Reforma y Ocampo sería uno de los redactores de la famosa Ley de Desamortización de Bienes Eclesiásticos. 

Durante la Guerra de Reforma fue él quien se encargó de conseguir el apoyo de Estados Unidos para el partido liberal, y por eso el Tratado McLane-Ocampo lleva su nombre. Poco después de la firma de ese Tratado, todavía en el calor de los últimos momentos de la Guerra de Reforma, Melchor Ocampo fue capturado por las fuerzas conservadoras y fusilado, en junio de 1861. Su muerte fue un golpe durísimo para los liberales, ellos sintieron que le habían arrebatado a uno de sus más valiosos guías. Ocampo fue un liberal congruente hasta sus últimos momentos, pues en su testamento dejó escritos sus ideales más altos. El testamento decía así: “muero creyendo que he hecho por el servicio de mi país cuanto he creído en consciencia que era bueno.” 

Su legado fue tan importante que hasta le pusieron su nombre al estado en donde nació: Michoacán no se llama sólo Michoacán, sino “Michoacán de Ocampo”, aunque en su momento fue juzgado duramente por su participación en el tratado de McLane-Ocampo, que básicamente permitía la libre intervención de Estados Unidos en nuestro país, el tratado realmente nunca entró en vigor y el resto del legado de Ocampo es innegable para nuestra historia.

Francisco Zarco 

Un periodista que marcaría profundamente la historia de México. Fortún, era el seudónimo con el que muchas veces tenía que firmar sus artículos periodísticos, firmaba así por seguridad. 

En aquella época la libertad de expresión era un derecho que no estaba garantizado por completo, sino que había una y mil formas en las que los gobiernos podían censurar los periódicos y castigar a los periodistas, al ser Zarco un fuerte crítico de los gobiernos, en muchas ocasiones llegó a ser perseguido, para censurarlo, para evitar que hablara mal del régimen de ese momento, la censura era tan fuerte que podías ser encarcelado, como le pasó al mismo Zarco cuando escribía para el diario El Demócrata en 1850. 

 

Él continuó con su labor de crítica durante toda su vida, en cuanto era liberado de la cárcel no dudaba un segundo en volver a publicar sus polémicas opiniones. El momento más difícil que vivió fue durante la dictadura de Santa Anna, pues las leyes de imprenta se volvieron increíblemente rígidas y prohibieron toda crítica al gobierno y a la Iglesia. En ese entonces, Zarco era el jefe de redacción del periódico liberal más importante: El Siglo Diez y Nueve. Y para poder seguir publicándolo fue necesario recurrir a la autocensura, es decir, callar sus verdaderas opiniones por miedo a las consecuencias. 

Esos fueron tiempos muy difíciles para los periodistas, después de la dictadura, en 1856, Francisco Zarco fue el representante del estado de Durango con el Congreso Constituyente que creó la importante Constitución liberal de 1857, con su participación Zarco buscó promover la libertad de prensa, así lo plasmó en los más de 150 discursos que pronunció para convencer a sus compañeros de la necesidad de que hubiera una plena y total libertad de prensa. 

Y todos de una potencia tremenda, como por ejemplo el siguiente: 

“25 de julio de 1856. Un célebre escritor inglés ha dicho: `Quitadme toda clase de libertad, pero dejadme la de hablar y escribir conforme a mi conciencia. Estas palabras demuestran lo que de la prensa tiene que esperar un pueblo libre, pues ella, señores, no sólo es el arma más poderosa contra la tiranía y el despotismo, sino el instrumento más eficaz y más activo del progreso y de la civilización”. 

Éste, sólo es uno de sus discursos más conocidos donde muestra su postura ante la censura y es muy importante destacar que no solamente se refería a la censura que practicaban los gobiernos conservadores, sino también los liberales, demostrando con esto la importancia de exigirles a todo tipo de autoridades que respeten y garanticen los derechos de la ciudadanía. 

Era una declaración tremenda, pero para Zarco era preferible demostrar la necesidad de defender la libertad de prensa que quedarse callado. 

Zarco también luchó contra la leva y la pena de muerte, apoyó la educación en todos los niveles, la educación para adultos e incluso la educación para los gobernantes con el propósito de que estos fueran más aptos para sus puestos. 

La leva es cuando el ejército pasaba por los pueblos y reclutaba a la fuerza a los hombres, de ahí Zarco fue una persona muy comprometida con los ideales liberales. 

En verdad había muchas personas de admirar entre los liberales y conocerlos es importante para comprender todas las dificultades que implicó conquistar las libertades que tenemos hoy en día. 

Ignacio Ramírez 

Mejor conocido por muchos como “El Nigromante”, desde que era muy joven, Ignacio Ramírez se hizo famoso por sus ideas radicales. Imagínate que durante su tiempo en la Academia de San Juan de Letrán presentó una tesis titulada “Dios no existe: los seres de la naturaleza se sostienen por sí mismos.” Esta fue quizás la primera vez en la historia de nuestro país que alguien expresaba públicamente que era ateo. 

 

Recordemos que, aunque cada vez era más común que circularan ideas que cuestionaran la tradición católica de nuestro país, las críticas a la Iglesia y a la religión resultaban impactantes e incluso inaceptables para algunos, como para los conservadores, de cualquier forma, esta declaración del Nigromante sirvió como una primera expresión de lo que después sería su postura política a favor de la educación laica y de la separación entre la Iglesia y el Estado. 

Al igual que Francisco Zarco, Ignacio Ramírez primero incursionó en el mundo del periodismo, junto con otros periodistas, fundó el periódico Don Simplicio, que se caracterizaba por tener un estilo satírico, expresaban sus críticas a manera de burla. 

Al igual que Francisco Zarco, el Nigromante fue encarcelado muchas veces y fue justo por esto, que empezó a firmar con el seudónimo de Nigromante, que es por el cual sería recordado después. En el caso de este personaje, la mayor parte de su vida la pasó como periodista y sólo varios años después comenzó a ocupar cargos políticos. 

Ocupó varios ministerios en el Estado de México y en Sinaloa y en otros momentos llegó a ser secretario de Guerra y también de Educación, sin embargo, siempre volvería al periodismo y esto lo llevaría a ser encarcelado varias veces, como le pasó también durante la dictadura de Santa Anna. 

Ya sabemos que su postura era radical y fue un gran crítico de los gobiernos conservadores, igual que sus compañeros, formó parte del Congreso Constituyente de 1856, donde expresó lo siguiente. 

“Mientras el trabajador consuma sus fondos bajo la forma de salario y ceda sus rentas con todas las utilidades de la empresa al socio capitalista, la caja de ahorros es una ilusión, el banco del pueblo es una metáfora, el inmediato productor de todas las riquezas no disfrutará de ningún crédito mercantil en el mercado, no podrá ejercer sus derechos de ciudadano, no podrá instruirse, no podrá educar a su familia, perecerá de miseria en su vejez y en sus enfermedades”. 

Estaba totalmente de lado de los trabajadores y también fue él quien, como Ministro de Justicia después de la Guerra de Reforma, logró concretar de manera definitiva la separación entre la Iglesia y el Estado. 

A él le debemos el vivir en un estado laico y también le debemos otras cosas, como, por ejemplo, el impulso a la educación de las mujeres y las niñas, su postura fue tan radical que incluso, reprochó a Juárez el fusilamiento de Maximiliano de Habsburgo por considerar que iba en contra de los principios de la Constitución. 

Vamos a repasar, que legado podemos rescatar de cada uno de estos personajes: 

  • Melchor Ocampo hizo grandes aportes a las leyes de Reforma, sobre todo a la Ley de Desamortización. 

  • Francisco Zarco abogó por la libertad de prensa y de expresión. 

  • Ignacio Ramírez, “el Nigromante”, impulsó la educación laica y la separación entre la Iglesia y el Estado.

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