Europa en América | Aprende en Casa 3 Secundaria

Europa en América | Aprende en Casa 3 Secundaria

En la asignatura de Historia de segundo de secundaria, se tratará el tema: “Europa en América”
Europa en América | Aprende en Casa 3 Secundaria Foto: Especial
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Redacción | UN1ÓN | 26/02/2021 16:51

En la asignatura de Historia de segundo de secundaria, se tratará el tema: “Europa en América”, con el que reconocerás los hechos ocurridos en Europa y América antes y durante los viajes de exploración. También se estudiará la relación entre la defensa de la religión cristiana y el proceso de conquista española.

En esta sesión, estudiarás sobre los viajes de exploración de los primeros europeos que llegaron al continente americano, como Cristóbal Colon. Asimismo, profundizarás en qué fue lo que los alentó y cómo lo lograron. 

¿Qué hacemos? 

Para iniciar, lee los textos que redactó Cristóbal Colón durante el viaje a lo que él pensó que eran las Indias, así como algunas cartas posteriores, que fueron compilados en el Diario de a bordo de Cristóbal Colón. 

“Diario de a bordo de Cristóbal Colon” 

"Más me pareció que era gente muy pobre de todo. Ellos andan todos desnudos como su madre los parió, y también las mujeres […]. Y todos los que yo vi eran todos mancebos, que ninguno vi de edad de más de 30 años. Muy bien hechos, de muy hermosos cuerpos y muy buenas caras. Los cabellos gruesos casi como sedas de cola de caballos, y cortos. Los cabellos traen por encima de las cejas, salvo unos pocos detrás que traen largos, que jamás cortan. Ellos no traen armas ni las conocen, porque les mostré espadas y las tomaban por el filo, y se cortaban con ignorancia. No tienen algún hierro. Sus azagayas son unas varas sin hierro, y algunas de ellas tienen al cabo un diente de pece, y otras de otras cosas […]. 

Ellos todos a una mano son de buena estatura de grandeza y buenos gestos, bien hechos. Yo vi algunos que tenían señales de heridas en sus cuerpos, y les hice señas que era aquello, y ellos me mostraron como allí venían gente de otras islas que estaban cerca y los querían tomar y se defendían. Y yo creí y creo que aquí vienen de tierra firme a tomarlos por cautivos. Ellos deben ser buenos servidores y de buen ingenio, que veo que muy presto dicen todo lo que les decía. Y creo que ligeramente se harían cristianos, que me pareció que ninguna secta tenían. Yo, placiendo a Nuestro Señor, llevaré de aquí al tiempo de mi partida seis a Vuestra Alteza para que aprendan a hablar. Ninguna bestia de ninguna manera vi, salvo papagayos en esta Isla. 

Sobre el paisaje, contó: 

“Hay palmas de seis u ocho maneras, que es admiración verlas, por la deformidad hermosa de ellas, mas, así como los otros árboles, hierbas y frutos […]. Hay pinares a maravilla y hay campiñas grandísimas, y hay miel, y de muchas maneras de aves, y frutas muy diversas. En las tierras hay muchas minas de metales […] las tierras tan hermosas y gruesas para plantar y sembrar, para criar ganados de todas suertes, para edificios de villas y lugares. Los puertos de la mar aquí no habría creencia sin vista, y de los ríos muchos y grandes, y buenas aguas, los más de los cuales traen oro”. 

Ahora, anota las siguientes preguntas que guiarán esta sesión: 

¿Qué fue lo que alentó a portugueses y españoles a explorar nuevas rutas marítimas?

¿Qué consecuencias tuvo la exploración de nuevas rutas comerciales? 

En 1453, los otomanos conquistaron la ciudad de Constantinopla. Esta ciudad, en la actual Turquía, era el punto más importante en las redes comerciales entre Europa y Asia. A través de ella se obtenían especias, como la pimienta, la canela y el clavo, mismas que eran muy apreciadas por los europeos. En la actualidad las usamos para dar sabor a los alimentos, pero en ese momento eran empleadas como conservadores, es decir, permitían que los alimentos se mantuvieran frescos durante más tiempo. También adquirían de Asia porcelana, incienso, seda y metales. 

Con la caída de Constantinopla, los europeos perdieron el acceso a los productos asiáticos que tanto ansiaban. Como consecuencia de este bloqueo, los comerciantes y gobernantes europeos tuvieron que buscar nuevas rutas hacia el continente asiático para seguir obteniendo los productos provenientes de China e India, principalmente. 

Los portugueses empezaron rodeando el continente africano para llegar por el sur del océano Índico. Una segunda ruta la propuso el genovés Cristóbal Colon. Él planteó la posibilidad de dirigirse al occidente, atravesar el océano Atlántico y así llegar a las Indias. Pero desembarcó en un continente hasta ese momento desconocido por los europeos: América. 

Colón conocía que la Tierra era esférica, pero creía que era menos grande de lo que decían varios astrónomos de aquella época, y pensaba que si navegaba hacia el este de Europa no iba a demorar en llegar al lejano oriente; entonces, presentó su propuesta ante los reyes de España por primera vez en 1486. 

Los reyes consultaron esta petición con astrónomos, marinos, pilotos y filósofos, quienes dictaminaron los aspectos técnicos del viaje, lo rechazaron, muchas veces entre burlas, una y otra vez durante los siguientes seis años. Hasta que Luis de Santángel se dirigió a la reina Isabel

“Señora serenísima, este negocio es de calidad, si lo que tiene Vuestra Alteza por dificultoso a otro Rey se ofrece, y si lo acepta y sale próspero, qué inconvenientes y daños a vuestros reinos vendrían”. 

Ante la intervención de Santángel, los reyes aceptaron financiar el viaje. El viernes 3 de agosto, en San Jorge, Palos, embarcaron la Santa María, la Pinta y la Niña. Después de dos meses de navegación, hacia las 2:00 am del 12 de octubre, con luna menguante, Rodrigo de Triana, vigía de la proa de la Pinta, gritaría: “¡Tierra! ¡Tierra!” Esa tierra era la costa de una isla de Guanahani en las Bahamas. A quien Colón dio por nombre San Salvador. 

Luego del desembarco, el almirante salió a tierra desplegando el estandarte real; lo mismo hicieron los capitanes de la Pinta y la Niña, Martín Alonso Pinzón y Vicente Yáñez Pinzón. Colón tomó posesión de la isla en nombre de los reyes católicos. En el primer viaje, que realizó entre 1492 y 1493, recorrió el noreste del Caribe. También llegó a Cuba y a la isla de La Española, donde hoy están República Dominicana y Haití. 

Cuando Colón regresó a España se presentó ante los reyes que habían financiado el viaje. Sobre este encuentro se tiene un relato del cronista Francisco López de Gómara. 

«Presentó a los reyes el oro y las cosas que traía del otro mundo; y ellos y cuantos estaban delante se maravillaron mucho en ver que todo aquello […]. Elogiaron los papagayos, por ser de muy hermosos colores: unos muy verdes, otros muy colorados, otros amarillos, y pocos de ellos parecían a los que de otras partes se traen. Los conejos eran pequeñitos, orejas y cola de ratón, y el color gris. Probaron el ají, especia de los indios, que les quemó la lengua, y las batatas, que son raíces dulces […]. Maravillándose que no hubiese trigo allá, sino que todos comiesen pan de aquel maíz. Lo que más miraron fue los hombres, que traían cercillos de oro en las orejas y en las narices. 

Después de ese encuentro, Colón reunió 1,500 voluntarios y emprendió un segundo viaje, que duró de 1493 a 1496. Los viajeros fundaron una colonia, llamada La Isabela, en la actual República Dominicana. Colón continuó su exploración hacia la isla de Jamaica. Su tercer viaje comenzó en 1498 y se prolongó dos años, hasta el 1500. En esa ocasión llegó a la actual Venezuela. En un cuarto viaje llegó a los actuales Costa Rica, Honduras y Nicaragua, pero nunca logró encontrar un paso marino para continuar rumbo a Asia. 

Mientras esto ocurría, otro navegante, Américo Vespucio, descubrió que Colón no había llegado a Asia, sino a un nuevo continente. 

La llegada a América, como casi todos los procesos históricos, fue multicausal, es decir, que tuvieron relación distintas causas. La principal: la necesidad de nuevas rutas para reestablecer los lazos comerciales con Asia. Otra serían los avances científicos y tecnológicos, que experimentó Europa desde el siglo XII como consecuencia de la presencia árabe, y que se vieron reflejados en las embarcaciones e instrumentos de navegación. 

Las carabelas eran embarcaciones muy resistentes en mar abierto. Para moverse usaban velas triangulares y cuadradas, lo cual les permitía atravesar grandes distancias. Las naos se habían inventado copiando los barcos grandes que se usaban en el Mar del Norte. Por lo general eran más grandes que las carabelas. Su gran tamaño les permitía cargar muchas más cosas, por lo que podían utilizarse para hacer largos viajes, por ejemplo, cruzar el océano Atlántico, aunque no eran tan agiles como las carabelas y requerían más gente para conducirlas. También utilizaban dos o tres velas que les permitían navegar aprovechando la fuerza del viento. 

Los principales instrumentos de navegación fueron: la brújula y el astrolabio. La brújula se descubrió en China y algunos investigadores creen que fueron los árabes quienes la llevaron a Europa, donde se sabe que existía hacia el año de 1200. 

Originalmente, la brújula no era más que una aguja imantada que se ponía dentro de un cubo lleno de agua, sin embargo, con el paso de los años se inventaron brújulas que no requerían de agua para funcionar, estas cambiaron para siempre la forma en que se navegaba en Europa. El astrolabio se usaba para seguir el movimiento de los astros. Fue hasta el siglo XV que algunos marineros se dieron cuenta de que también había que mirar hacia el cielo para ubicarse en el mar. 

Observa el siguiente video para profundizar en lo anterior. 

  • Divididos por un océano.

 

A partir de los viajes de Cristóbal Colón, diversos navegantes comenzaron a explorar Centroamérica. Entre 1492 y 1519 muchas de las islas del Caribe fueron exploradas y conquistadas; islas como Puerto Rico, Jamaica o Cuba pasaron a formar parte del Imperio español entre 1500 y 1519, donde comenzaron a explorar también tierra firme. Los exploradores, además de conseguir el permiso de los reyes, les tenían que entregar una quinta parte de todo lo que consiguieran. 

En el año de 1511 Gonzalo Guerrero y Jerónimo de Aguilar fueron los primeros españoles que se conoce que llegaron a las costas del actual México y vivieron en estas tierras. Llegaron a la península de Yucatán por un naufragio y su participación, años después, sería determinante. 

Las primeras expediciones que llegaron a nuestro actual territorio fueron las de Francisco Hernández de Córdoba en 1517, quien zarpó desde Cuba y la de Juan de Grijalva en 1518. El gobernador de Cuba, Diego de Velázquez, con el objetivo de aumentar su poder y riqueza, envío estas tripulaciones para explorar los territorios y elaborar un informe sobre las riquezas. 

Francisco Hernández de Córdoba salió de Cuba el 8 de febrero de 1517 y para principios del mes de marzo ya habían llegado a Isla Mujeres, a la que le pusieron así porque en los templos encontraron muchas estatuas de la diosa maya Ixchel. De ahí siguieron por la costa de la península de Yucatán, empezando por Cabo Catoche. 

Continuaron su camino por la costa y llegaron al actual estado de Campeche, en Champotón los españoles bajaron a tomar agua y explorar la zona; arribo que preocupó a los mayas-chontales, quienes decidieron atacarlos para ahuyentarlos de sus tierras. 

A pesar de las armas de los españoles, los mayas ganaron la batalla y los europeos tuvieron que regresar a sus barcos y volver a Cuba. Cabe señalar que, en uno de esos enfrentamientos, Hernández de Córdoba fue herido y murió en Cuba poco después. 

Una vez que regresaron y le contaron a Diego de Velázquez lo que habían encontrado, el gobernador de Cuba decidió que tenía que enviar otra expedición, ahora encabezada por Juan de Grijalva, al mando de cuatro navíos bien equipados. 

Los primeros puntos a los que llegaron fueron la isla de Cozumel y la bahía de la Ascensión, en la reserva de la biósfera de Sian Ka’an. Posteriormente continuaron su expedición por la costa yucateca y de Campeche, hasta llegar a la desembocadura de un gran río en el actual Tabasco, hoy conocido como Río Grijalva. La expedición navegó río arriba, pero sólo encontraron tierras cada vez más altas y montañas. Eso demostró que no había paso hacia el mar. 

La expedición siguió su camino por la costa, llegando a San Juan de Ulúa. Ahí fueron visitados por emisarios de Moctezuma II, gobernante de los mexicas, quienes les dieron regalos. Grijalva en vez de avanzar decidió que era mejor avisar a Diego de Velázquez de todo lo que había descubierto y ver cuáles eran sus instrucciones, siguió explorando la costa hasta llegar al río Pánuco y de ahí regresó a Cuba. 

Una tercera expedición zarpó en febrero de 1519, liderada por Hernán Cortés. Según el cronista Bernal Díaz del Castillo, se embarcó con menos de 700 hombres, 11 navíos, 16 caballos y armas de fuego hacia la península de Yucatán como sus antecesores, pero a diferencia de éstos, la expedición concluiría con la caía de México-Tenochtitlan. 

Para recapitular lo que has estudiado en esta sesión, observa el siguiente video. 

  • Del posclásico a mediados del siglo XVII.

 

Unos cuantos años después del primer viaje de Cristóbal Colón, los españoles exploraron y colonizaron las islas del Caribe y el resto del continente. Pronto otros países europeos lo hicieron con otras partes de América. Portugal se apropió de la región que hoy es Brasil; Francia e Inglaterra de América del Norte; Holanda de algunas islas del Caribe.

Además de explorar estas regiones, los europeos las colonizaron, este es un concepto que estudiarán más adelante. 

Los malos tratos, la violencia y las enfermedades hicieron que comenzaran a morir muchos indígenas, hasta el punto de que desaparecieron poblaciones enteras, como los taínos en el Caribe.

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