11 sucesos que cambiaron a México en el Siglo XX

11 sucesos que cambiaron a México en el Siglo XX

El siglo XX, comprende la historia del también llamado México Contemporáneo
11 sucesos que cambiaron a México en el Siglo XX Foto: Especial
11 sucesos que cambiaron a México en el Siglo XX Foto: Especial
Redacción | UN1ÓN | 18/09/2020 03:00

El siglo XX, comprende la historia del también llamado México Contemporáneo. El punto de inicio se suele colocar en la promulgación de la Constitución de 1917, elaborada por los revolucionarios que habían luchado contra los gobiernos de Porfirio Díaz y Victoriano Huerta.

El primer presidente mexicano tras el triunfo de la Revolución fue Venustiano Carranza, al que sucedió Álvaro Obregón, con Adolfo de la Huerta como mandatario interino entre ambos. Estos primeros años fueron de reconstrucción del país, aunque la pacificación total aún tardaría en llegar.

El Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM), señala que el México contemporáneo, el México de la posrevolución, es el México que surge a partir de la reconstrucción del país, reconstrucción que implicó la cimentación de un nuevo régimen político que creó las bases para la configuración de un Estado moderno y democrático que proporcionó estabilidad política y social a la nación. 

 

11 sucesos que cambiaron a México en el Siglo XX

A continuación te señalamos los 11 sucesos que cambiaron a México en el Siglo XX

Revolución maderista

Dos días antes de la fecha señalada para el levantamiento armado convocado por Madero en el plan de San Luis, en la ciudad de Puebla se enfrentaron un grupo de maderistas encabezados por Aquiles Serdán a las fuerzas del gobierno. El resultado fue dramático para la causa revolucionaria: Aquiles y sus hombres cayeron víctimas de la represión porfirista. 

El domingo 20 de noviembre de 1910, cerca de las 6 de la tarde, Madero cruzó la frontera para asumir el mando de la rebelión cerca de Ciudad Porfirio Díaz (Piedras Negras) pero se llevó una fuerte decepción al encontrar a su tío Catarino Benavides con apenas una docena de hombres. Madero consideró que la revolución había fracasado y regresó a Estados Unidos sin saber que varios grupos rebeldes se habían levantado en armas en los estados del norte de la República. 

Tras varios meses de espera, y luego de ver cómo se desarrollaba la revolución, finalmente el 14 de febrero de 1911, Francisco I. Madero cruzó la frontera para ponerse al frente del movimiento y estableció su cuartel en Guadalupe, Chih., días después avanzó sobre Villa Ahumada. El 1 de marzo Madero llegó con su columna a San Buenaventura, Chih., ahí lo esperaban más de 300 hombres que habían ocupado el pueblo los días anteriores. Se organizó un mitin y Madero saludó y reconoció el patriotismo de los guerrilleros chihuahuenses. 

Los días transcurrían y era necesario dar un golpe militar que favoreciera a la revolución, motivo por el cual, el 4 de marzo Madero se trasladó a Galeana, Chihuahua para planear el asalto a la importante población de Casas Grandes. 

El ataque de los maderistas comenzó a las 5 de la mañana. En los primeros minutos comenzaron a tomar posiciones sobre los federales, la victoria parecía un hecho. Cerca de las 7.15 de la mañana los federales fueron apoyados por una columna de 562 soldados con dos morteros lo cual provocó un contra ataque en el cual los maderistas tuvieron que retirarse. Siguió después el combate para desalojar a los maderistas de algunas casas situadas al sur de la población, fue necesario emplear artillería para desalojarlos de dichas casas; el combate se concluyó después de medio día. Los maderistas derrotados perdieron 8 carros de provisiones, tuvieron un total de 58 muertos, 41 prisioneros, perdieron 207 caballos 153 mulas, 150 monturas, 101 rifles y el propio Madero salió herido. Los federales contaron 13 muertos y 23 heridos y la columna auxiliar 24 muertos y 37 heridos, entre éstos el citado coronel García Cuellar. El 22 de abril de 1911, Madero y sus tropas establecieron su cuartel general en las márgenes del Río Bravo muy cerca de Ciudad Juárez. 

Con los revolucionarios frente a Ciudad Juárez, las partes en conflicto aceptaron un armisticio pero no se llegó a ningún arreglo. El 8 de mayo se iniciaron los primeros combates, desde las trincheras de un bando contra otro. Ese mismo día, desobedeciendo las órdenes de Madero, Villa y Orozco incrementaron sus ataques por el sur y el oeste de Ciudad Juárez. Avanzaron los hombres y adelantaron las trincheras. Madero envía un emisario con bandera blanca a la línea de fuego para que dejen de disparar sus hombres, pues se encuentran bajo un armisticio, pero el abanderado es abatido a tiros, sin saber quiénes le dispararon si los propios maderistas o los federales. Un mayor número de rebeldes se va sumando al ataque y entonces empiezan a avanzar sobre la ciudad neutralizando las trincheras construidas por los defensores, y dinamitando las casas de adobe, obligando a los federales a responder horadando pared por pared y en tremenda lucha cuerpo a cuerpo. Los combates se extienden hasta el día 9. Finalmente Madero autoriza a sus hombres a lanzarse al ataque y Orozco y Villa toman finalmente Ciudad Juárez el 10 de mayo. La caída de ciudad Juárez significó el triunfo de la revolución maderista. El 21 de mayo de 1911 se firmaron los tratados de Ciudad Juárez que pusieron fin al movimiento. En ellos, se acordó la renuncia del presidente Díaz y del vicepresidente Ramón Corral, el interinato de Francisco León de la Barra, que convocaría a nuevas elecciones y el licenciamiento (desarme) de las tropas revolucionarias.

Decena trágica

La Decena Trágica fue un periodo de diez días, en el que un grupo de inconformes, se levantaron en armas contra el gobierno del Presidente Francisco I. Madero. 

Comenzó el 9 de febrero de 1913 cuando un grupo de inconformes se levantaron en armas en contra del gobierno de Madero y terminó el 19 del mismo mes. A partir de este movimiento, tuvieron lugar una serie de enfrentamientos entre traidores y leales al gobierno que culminó con el asesinato de Madero el 22 de febrero del mismo año y con la llegada ilegítima de Victoriano Huerta a la presidencia.

Constitucion de 1917

La Constitución de 1917 fue promulgada el 5 de febrero del mismo año y trajo consigo el establecimiento de garantías sociales que fueron herencia y al mismo tiempo pusieron fin al periodo de la Revolución Mexicana. 

Una vez que Venustiano Carranza derrotara a las fuerzas zapatistas y villistas, pudo convocar a un Congreso. La intención era corregir las fallas que había en la Constitución de 1857 y dictar una nueva que velara por los intereses de todos los mexicanos, sobre todo de los más vulnerables. Para ello, el conocido como Congreso Constituyente, se formó con gente que provenía de distintos sectores sociales en 1916.

Las reuniones se llevaron a cabo en el Gran Teatro Iturbide –hoy Teatro de la República– en Querétaro. Los participantes se dividieron entre radicales y renovadores. Los primeros no coincidían del todo con las ideas de Carranza mientras los segundos sí. A pesar de las diferencias, lograron coincidir en la defensa de los derechos de los trabajadores y del territorio nacional.

Este hecho derivó en una Constitución innovadora en todo el mundo pues fue la primera en establecer garantías sociales como se muestra en los artículos 27 y 123. Algunos de las principales aportes de este documento fueron:  limitar el periodo presidencial a 4 años –que después cambió a 6–, la no reelección, jornadas laborales con un límite de 8 horas y el derecho a la libertad de expresión.

La Constitución de 1917 fue promulgada el 5 de febrero del mismo año y marcó el fin del conflicto armado conocido como Revolución Mexicana. No obstante, entró en vigor meses después –el 1º de mayo–. Desde entonces, este documento ha sufrido numerosas modificaciones. Sin embargo, la esencia de su carácter revolucionario es una herencia que permanece viva.

Reforma agraria

La reforma agraria es una de las aspiraciones de la revolución de comienzos de siglo. En 1910 los grandes propietarios terratenientes constituían una oligarquía que dominaba el país. La revolución de Emiliano Zapata terminó con esta situación, ya que accedió al poder con la consigna del reparto de la tierra. 

No hay que olvidar que Zapata venía de regiones agrícolas donde el problema de la tierra era secular. La reforma agraria zapatista es política, la primera reforma agraria política del mundo. Desde entonces el PRI (Partido Revolucionario Institucional) ha estado en el poder hasta el año 2000. 

Esta reforma consistió, básicamente, en declarar comunitaria toda la tierra de cultivo y repartirla en ejidos. El ejido es una forma especial de tenencia de tierra. La tierra puede considerarse comunal, pero la explotación es privada. 

Los núcleos de población tienen derecho a: que se les restituya la tierra de la que fueron desposeídos antes de la revolución, que se les dote de tierra suficiente para cubrir sus necesidades, y que se les amplíe la tierra. En esto entra también el agua, tan importante en un país mayoritariamente seco. 

Las tierras son entregadas a campesinos que las trabajen directamente, y que no tengan capitales invertidos en otras actividades. Al ser comunales no pueden hipotecarse. También se ponen los medios de explotación para cultivar el ejido. 

El Estado hizo un gran esfuerzo para dotar a las explotaciones de regadío, y todo lo necesario para poner a producir la tierra. Pero este sistema sólo funciona cuando la agricultura es de subsistencia.

Expropiación petrolera

El 18 de marzo 1938, el entonces presidente Lázaro Cárdenas del Río expidió un decreto con el que se expropiaba a 17 compañías petroleras extranjeras que operaban en México. De esa manera, los hidrocarburos que se extraían pasaron a manos del Estado mexicano. 

Hasta dicho año, la producción de hidrocarburos en México estaba controlada por empresas extranjeras. En 1935 se había conformado el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), el cual inició una campaña para exigir a sus empleadores el cumplimiento y mejoramiento de sus contratos de trabajo. Este movimiento contó con el apoyo del gobierno nacional. 

Como no hubo una respuesta positiva, en 1937 el sindicato petrolero presentó un recurso ante la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje (JFCA). De esa manera se determinó que las empresas petroleras sí contaban con recursos suficientes para cumplir con las peticiones del sindicato, por lo que estaban obligadas a mejorar las condiciones laborales. 

Lázaro Cárdenas expidió el 18 de marzo de 1938 el Decreto de expropiación de las empresas petroleras. De esa manera el Estado mexicano se hizo cargo de todos los recursos materiales (desde edificios y oleoductos hasta refinerías y estaciones de distribución) de las empresas extranjeras. 

Asimismo se hizo cargo de la extracción y comercialización del petróleo en el país. Este movimiento no solo le devolvió al país un recurso que le pertenecía sino que también ayudó a consolidar la reforma agraria y nacionalizó la red ferroviaria con la creación de la compañía Ferrocarriles Nacionales de México. 

Movimiento de 1968

El movimiento estudiantil tuvo su origen aparente el 22 de julio por un pleito entre estudiantes de escuelas vecinas, las Vocacionales 2 y 5 del Instituto Politécnico Nacional (IPN), y la Preparatoria Isaac Ochoterena, incorporada a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). El escenario: la plaza de la Ciudadela. Pandillas de la zona armaban escaramuzas desde hacía tiempo, sin que la policía actuara para detenerlas. En esta ocasión la autoridad llamó a los granaderos que no se limitaron a detener el enfrentamiento, sino que agredieron a los estudiantes con saña, invadiendo incluso los edificios escolares.

Para protestar por la violencia policiaca, los estudiantes del IPN hicieron una manifestación el 26 de julio, misma fecha en la que otros estudiantes, mayoritariamente de la UNAM y organizaciones de izquierda, realizaban una marcha de apoyo a la revolución cubana. La primera debía terminar en el Casco de Santo Tomás, pero al calor de la protesta se desvió hacia el Zócalo. En la calle de Palma, la esperaban los granaderos que la reprimieron violentamente.

El movimiento se extendió rapidamente, pero también se organizó rapidamente. El 30 de julio representantes del Politécnico se reunieron en un Comité Coordinador, de ahí nació el Consejo Nacional de Huelga (CNH) formado con delegados electos en cada una de las asambleas de las escuelas en huelga. Esto le dio una representatividad indiscutible y, al mismo tiempo, hizo de las asambleas las plataformas para la organización y el debate. El CNH llegó a reunir a representantes de 77 escuelas, incluyendo universidades de otros estados. El 4 de agosto, en su primer pronunciamiento público, formuló los seis puntos del pliego petitorio y convocó a una manifestación para el 5 de agosto, de Zacatenco al Casco de Santo Tomás.

Además de los seis puntos del pliego petitorio se planteaba una condición: “el diálogo público”. El movimiento ponía en duda la “honradez” del gobierno. Por eso no fue tomada en serio la melodramática frase de Díaz Ordaz cuando ofreció su mano tendida: “Una mano está tendida, la de un hombre que a través de la pequeña historia de su vida, ha demostrado que sabe ser leal. Los mexicanos dirán si esa mano se queda tendida en el aire o bien esa mano, de acuerdo con la tradición del mexicano, con la verdadera tradición del verdadero, genuino, del auténtico mexicano se ve acompañada por millones de manos que, entre todos, quieran restablecer la paz y la tranquilidad de las conciencias…” El movimiento respondió con certeza punzante: “a la mano tendida, la prueba de la parafina”.

El punto más alto del movimiento está marcado por dos manifestaciones: la del 27 de agosto y la del 13 de septiembre. La primera, la más grande, festiva y riudosa. La “V” de la victoria señalada con dos dedos de la mano se había convertido en símbolo, y los seis puntos eran citados en los lugares más insospechados. El Zócalo se llenó. Dejaron una guardia permanente en esa plaza a esperar ahí el informe presidencial y a obligar al diálogo público. 

La tarde del 2 de octubre de 1968, un día después de la salida del ejército del campus de la UNAM miles de personas se reunieron en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco.

Mientras tanto, el ejército vigilaba, como en todas las manifestaciones anteriores, que no hubiera disturbios, principalmente porque el gobierno tenía temor de que fuera asaltada la Torre de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Asimismo, contaban con el apoyo de dos helicópteros: uno de la policía y otro del ejército.

Por su parte, miembros del Batallón Olimpia, cuyos integrantes iban vestidos de civiles con un pañuelo o guante blanco en la mano izquierda, se infiltraban en la manifestación hasta llegar al tercer piso del edificio Chihuahua donde se encontraban los oradores del movimiento y varios periodistas.

Cerca de las 5:55 de la tarde, dos bengalas rojas fueron disparadas desde la torre de Tlatelolco. A las 6:10, sobrevoló la plaza un helicóptero del cual dispararon bengalas, la primera verde y la segunda roja, presumiblemente, como señal para que los francotiradores del Batallón Olimpia apostados en los edificios Chihuahua, 2 de Abril, 15 de Septiembre, I.S.S.S.T.E. 11, Revolución de 1910 y la Iglesia de Santiago,​ así como varios miembros del Batallón Olimpia parapetados en los departamentos del Chihuahua y en el corredor del tercer piso, abrieran fuego en contra de los manifestantes y militares que resguardaban el lugar, para hacerles creer a estos últimos que los estudiantes eran los agresores.​ Los militares, en su intento de defenderse, repelieron «la agresión de los estudiantes», pero ante la confusión, los disparos no fueron dirigidos contra sus agresores, sino hacia la multitud de manifestantes que se encontraban en la plaza de Tlatelolco.

Muchos manifestantes que lograron escapar del tiroteo se escondieron en algunos departamentos de los edificios aledaños, pero esto no detuvo a los miembros del ejército, que -sin orden judicial- irrumpieron en algunos de los departamentos de los edificios de la Unidad Tlatelolco, para capturar a los manifestantes. Horas después, la plaza estaba llena de cadáveres y personas heridas. Los estudiantes fueron llevados a culatazos a dos lugares: las puertas de los elevadores del edificio Chihuahua, donde fueron desvestidos quedando solamente en ropa interior y golpeados, y al exconvento situado al lado de la Iglesia de Santiago-Tlatelolco, donde reunieron a aproximadamente 3000 detenidos.​ Otros fueron desnudados en las paredes del convento, donde un mes después aún podían ser vistas manchas de sangre en los muros –entonces– blancos de la construcción. Los periodistas fueron registrados y confiscados sus rollos usados y vírgenes, algunos incluso fueron desvestidos y otros, como Oriana Fallaci, resultaron heridos. La Plaza fue limpiada por el cuerpo de bomberos y la tropa de soldados se mantuvo ahí hasta el 9 de octubre.25​ Varios testigos aseguran que durante este lapso, el Batallón Olimpia se disfrazó de empleados de luz y agua para poder buscar estudiantes fácilmente. Los detenidos, por su parte, fueron enviados a distintas cárceles de la Ciudad de México; los cabecillas fueron enviados al Campo Militar número uno o al «Palacio Negro» de Lecumberri así como al Campo Militar n.º 1.

Aún se desconoce la cifra exacta de los muertos y heridos.​ El gobierno mexicano manifestó en 1968 que fueron solo 20 muertos; tres años más tarde, la escritora Elena Poniatowska, en su libro La noche de Tlatelolco, publicó la entrevista de una madre que buscó entre los cadáveres a su hijo y reveló que por lo menos había contado 65 cadáveres en un solo lugar.​ El periodista inglés John Rodda, en sus investigaciones independientes, durante las que entrevistó sobrevivientes y testigos de los sucesos en los hospitales, calculó que el saldo fue de 325.33​34​ Años más tarde, en una segunda investigación, el número se rebajaría a 250.35​36​

19 de septiembre de 1985

El terremoto del 19 de septiembre de 1985, fue el más mortífero y destructivo que se ha registrado en la historia de la ciudad de México. El epicentro se localizó en las costas de Michoacán y Guerrero, rotura del contacto entre las placas de Cocos y de Norteamérica, en una extensión de 50 km x 170 km y unos 18 km de profundidad. Su magnitud fue 8.1, según informó el Instituto de Geofísica de la UNAM, con una duración de casi cuatro minutos, de los cuales, un minuto y treinta segundos corresponden a la etapa de mayor movimiento.

La intensidad en la superficie directamente sobre la zona de ruptura, alcanzó IX en la escala Mercalli Modificada (Daño considerable en estructuras de diseño especial; estructuras con armaduras bien diseñadas pierden la vertical; daño grande en edificios sólidos con colapso parcial. Los edificios se desplazan de los cimientos. Grietas visibles en el suelo. Tuberías subterráneas rotas). 

A pesar de la gran distancia focal (370 Km) que atenúa fuertemente las ondas en roca, los efectos de sitio en la ciudad las amplificaron dramáticamente, principalmente en ciertos rangos estrechos de frecuencia de vibración. Debido a la estratigrafía profunda del Valle de México, las ondas que llegaron aquí a la superficie superior rocosa tenían en comparación con temblores en otros sitios, un contenido excepcionalmente alto de energía en un intervalo de frecuencias que abarca justamente aquellas que más amplifican las arcillas del valle.

A su vez, las construcciones que, al experimentar grandes oscilaciones, vibraban naturalmente en este intervalo de frecuencias (en general edificios de 7 a 15 pisos) sufrieron los máximos daños.

Esa mañana, un trágico despertar dejó a su paso: muertos, heridos, desaparecidos, damnificados, edificios públicos, privados y casas habitacionales destruidas; inmuebles en peligro de caer; interrupción en el servicio de agua, energía y teléfonos; fugas de agua y gas; múltiples rupturas en el asfalto y la paralización total en el servicio de transporte colectivo.

Por todos lados surgieron brigadas de rescate de aquellos que desinteresadamente ofrecieron algo más que sus propias manos. Crecía a cada momento la incertidumbre y luego la desesperación, no había picos, ni palas, ni marros, mucho menos maquinaría o aparatos especiales para las labores de salvamento; hospitales y ambulancias no se daban abasto, mientras que la escasez de medicamentos y sangre tuvieron como consecuencia la pérdida de muchas vidas que pudieron ser salvadas.

El secretario de la Defensa Nacional, anunció minutos después del temblor que el Ejército Mexicano había puesto en operación el Plan DN-III de auxilio a la población civil. Para millones de capitalinos, entre las 7:19 y 7:22 todo terminó para empezar dramáticamente.

Aparecen entonces las primeras respuestas a la desgracia: se desborda la generosidad y el apoyo internacional. El presidente de Cuba, Fidel Castro, fue uno de los principales; le siguieron dirigentes de la ONU y los presidentes de Argentina, Colombia, Estados Unidos, España, Nicaragua y Venezuela (entre otros).

La noche del jueves miles de habitantes del Distrito Federal, atemorizados ante la posibilidad de un nuevo temblor, durmieron fuera de sus casas en albergues improvisados y campamentos ubicados en parques, camellones, aceras y, en menor medida, en instalaciones públicas.

De acuerdo con las cifras oficiales, el número total de muertos por este fenómeno fue de 20 mil personas, 2 mil 831 inmuebles afectados y pérdidas económicas por 5 mil millones de dólares (MMD).

TLC

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte, es un cuerdo comercial regional trilateral para ampliar el mercado de bienes y servicios entre México, Estados Unidos y Canadá.

Dicho tratado permitió reducir los costos para promover el intercambio de bienes entre los tres países.

Fue firmado el 4 de octubre de 1988 para la formalización de la relación comercial entre Estados Unidos y Canadá. Mientras que en En 1990, el bloque entró en negociaciones para ser reemplazado por un tratado que incluyera a México.

El 10 de junio de 1990, Canadá, Estados Unidos y México acuerdan establecer un tratado de libre comercio, el 5 de febrero de 1991 inician las negociaciones del TLCAN, por lo que el Acuerdo Comercial fue firmado por el presidente estadounidense George H. W. Bush, el 8 de diciembre de 1992, por el primer ministro canadiense Brian Mulroney, el 11 de diciembre de 1992 y por el presidente mexicano Carlos Salinas de Gortari, el 14 de diciembre de 1992. Asimismo, los tres países lo firmaron el 17 de diciembre de 1992 y entró en vigencia a partir del 1 de enero de 1994, cuando se cumplió con el procedimiento de ratificación por parte del poder legislativo de cada país que lo suscribió.

Al firmarse el TLCAN se planteó un plazo de 15 años para la eliminación total de las barreras aduaneras entre los tres países. Además, se acordó que debían ser retiradas las restricciones existentes al comercio de varios productos, incluyendo vehículos de motor y piezas para estos, las computadoras, textiles y la agricultura. El tratado también protege los derechos de propiedad intelectual (patentes, derechos de autor y marcas comerciales) y destacó la eliminación de las restricciones de inversión entre los tres países. Medidas relativas a la protección de los trabajadores y el medio ambiente se añadieron más tarde como resultado de acuerdos complementarios firmados en 1992.

Devaluación de 1995

La recesión, que ocasionó una devaluación del peso de más de 100 por ciento, la erosión de las reservas internacionales, una caída del Producto Interno Bruto (PIB) de 6.2 por ciento, la quiebra de los bancos y cientos de miles de desempleados, ocurrió a los pocos días de que el expresidente Carlos Salinas de Gortari dejara el poder y al inicio del sexenio de Ernesto Zedillo, quienes se acusaron mutuamente del acontecimiento.

Para Carlos Salinas, quien dejó el poder el 30 de noviembre de 1994, “las 72 horas transcurridas entre el 19 y el 21 de diciembre de 1994 condujeron al desastre nacional”, y culpó en diferentes textos al expresidente Zedillo y a su secretario de Hacienda, Jaime Serra Puche, de haber manejado políticamente y económicamente mal la necesidad de ampliar la banda de flotación del peso.

Incluso acusó a Serra de haber filtrado, el 19 de diciembre por la noche, a importantes empresarios del país, la información privilegiada que el día 20 se devaluaría el peso 15 por ciento, ampliando en este nivel la banda de flotación, lo que ocasionó la corrida contra el peso.

Salinas, “entre el 20 y el 21 de diciembre de 1994 unos cuantos mexicanos vaciaron cuatro mil 633 millones de dólares de las reservas internacionales”, mismas que se acabaron por completo el 2 de enero de 1995.

Zedillo y su gabinete contestaron a Salinas, al acusarlo de haber dejado la economía del país con graves distorsiones y prendida de alfileres.

En su primer Informe de Gobierno, en septiembre de 1995, Ernesto Zedillo explicó que “ciertamente, hubo razones para que la crisis estallara con tanta fuerza.

“Una de ellas fue que durante muchos años un fuerte y creciente déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos se financiara con entradas de capital volátil.

“También influyó que se financiaran proyectos de largo plazo con instrumentos de corto plazo; que se permitiera, más allá de lo prudente, la apreciación del tipo de cambio real; y que, frente a cambios drásticos en las condiciones internas y externas, las políticas financieras hayan reaccionado lentamente o en un sentido muy riesgoso, como en la dolarización de la deuda interna que supuso el crecimiento de los Tesobonos”.

Asimismo, el expresidente Ernesto Zedillo comentó que “con absoluta convicción, afirmo que la crisis económica nunca habría ocurrido con tal gravedad, aun en presencia de muchos de los factores adversos señalados, de no haberse descuidado la generación de ahorro interno. Mientras que en 1988 los mexicanos ahorrábamos casi 22 por ciento del producto nacional, esa proporción fue reduciéndose, año tras año, hasta llegar a menos de 16 por ciento en 1994”.

Movimiento zapatista

El 1 de enero de 1994, un grupo de indígenas armados intentaron ocupar siete cabeceras municipales en Chiapas el mismo día que entraba en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN, en español; NAFTA, en inglés), firmado por Canadá, Estados Unidos y México durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, cuestionando al sistema político mexicano sobre sus promesas de modernidad. Su objetivo era el derrocamiento del presidente elegido y el establecimiento de una democracia participativa. 

el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), de forma sorpresiva y sin una declaración previa, inició una insurrección armada en el estado de Chiapas, conocida como levantamiento zapatista. Una vez producidas las ocupaciones, emitieron la Declaración de la Selva Lacandona, por la que declararon la guerra al gobierno mexicano a la vez que pidieron "trabajo, tierra, techo, alimentación, salud, educación, independencia, libertad, democracia, justicia y paz".

El 1 de enero, el EZLN atacó la XXXI Zona Militar, en un combate que duró más de diez horas, a pesar de que el comandante militar, el general Gastón Menchaca Arias, había concedido el día franco a varios integrantes de sus tropas, con motivo del año nuevo; finalmente, el EZLN no consiguió su objetivo, y se replegó selva adentro.

Al mismo tiempo, se llevó a cabo la batalla de Ocosingo, una de las batallas más sangrientas de aquellos primeros días de enfrentamientos. Según fuentes gubernamentales, el Ejército federal combatió al EZLN con la instrucción de cuidar a la población civil. En una de estas acciones, resultó muerto el Subcomandante Insurgente Pedro, jefe del estado mayor del EZLN.

El EZLN utilizó la sorpresa para atacar en la mañana del año nuevo de 1994 a las fuerzas del orden gubernamentales. Los alzados utilizaron armamento y estrategias militares proporcionados por sus militantes extranjeros, por lo que no dudaron en utilizar las comunidades indígenas para ocultarse, reposicionarse y organizar la ofensiva en otros frentes. Además, el EZLN había estrenado una nueva forma de lucha, la guerra en red, una especie de respuesta a la guerra psicológica que desarrolla la llamada Guerra de Baja Intensidad (GBI), que vino a eufemizar las operaciones de contrainsurgencia de las décadas de los setenta y ochenta,​ cuya meta era otorgar a las comunidades indígenas la posibilidad de defenderse de los grupos subversivos armados que, a falta de trabajo, sobreviven a costa de las aportaciones voluntarias o, cuando no, del saqueo a los indígenas. Para luchar contra esto, el EZLN, con la guerra en red busca convencer a las comunidades indígenas para que les ayuden a luchar por cambiar los sistemas de explotación nacionales, al tiempo que “apuntan a afectar lo que su antagonista sabe o piensa que sabe no nada más sobre quien lo desafía, sino también sobre él y el mundo que le rodea”.

Creación del IFE

El Instituto Federal Electoral (IFE) fue el organismo responsable de cumplir con la función de organizar las elecciones federales de México, es decir, las relacionadas con la elección del Presidente de México, Diputados Federales y Senadores que integran el Congreso de la Unión. Fue la máxima autoridad administrativa en la materia electoral en los Estados Unidos Mexicanos en el periodo 1990-2014.

Técnicamente era un órgano constitucional pues, al igual que los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, nace directamente de la Constitución Política de México (fracción V del artículo 41). Inició sus operaciones el 11 de octubre de 1990 y las finalizó el 4 de abril de 2014.

En agosto del 2007 los diputados acordaron remover a los consejeros del IFE (consejeros electorales) y ampliar las facultades de fiscalización, así como nuevas atribuciones en materia de radio y televisión, respecto a la propaganda electoral.

Tras la reforma político electoral impulsada por el Presidente de México, Enrique Peña Nieto, se acordó la disolución del IFE para dar paso a la nueva institución que se encargará de los asuntos electorales a nivel federal, creando así al nuevo Instituto Nacional Electoral (INE) que entró en funciones a partir del 4 de abril de 2014.

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