UAEMex exhibe tazas de barbero del siglo pasado

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Durante las primeras tres décadas del siglo 19, la presentación estética de las barbas de los hombres fue un rito cultural, una tradición y un encuentro social, sostuvo el coleccionista, Juan Baca Lastinére, durante la presentación del libro de su autoría El arte de las tazas de barbero del siglo XIX, en el Museo de Historia Universitaria “José María Morelos y Pavón” de la Universidad Autónoma del Estado de México.

En el marco de la presentación de este libro, donde se dio cita el secretario de Difusión Cultural de la UAEM, Edgar Miranda Ortiz, se exhiben 16 tazas de barbero que forman parte de la colección personal de Lastinére y que fueron usados entre 1900 y 1930, mayormente durante la etapa del Porfiriato en México.

La UAEM decidió presentar esta exhibición en el marco de la exposición “Un día en el Instituto 1917”, año en que solo se impartían estudios preparatorianos y había servicio de internado, por lo que los objetos que se presentan están relacionados con la cotidianidad, como libros, ropa y accesorios de limpieza, entre ellos, los de barbería.

Baca Lastinére, quien lleva 40 años como coleccionista, explicó que durante la temporada del Porfiriato en México, como otros países del mundo, los hombres de clase media y alta acudían a las denominadas peluquerías para que sus barbas y bigotes fueran recortados y arreglados.

En dichos lugares, los hombres, además de cuidar su imagen personal, también lo utilizaban como un tiempo para socializar, contextualizó Baca Lastinére, al referir que la Ciudad de México tenía 300 mil habitantes y 170 peluquerías en esa época, lo que era considerado un número alto de comercios para una sola región.

“Había muchísimas peluquerías para 300 mil habitantes. La gente iba a las peluquerías a que les afinara la barba y el bigote, pero principalmente, estos lugares eran centros sociales, donde se podía platicar de amores, de problemas políticos y sociales. Era muy agradable ir a las peluquería y obviamente, había de todo tipo, grandes y medianas, de todo tipo”, dijo.

El coleccionista detalló el significado que tenía el diseño de las tazas y como reflejaban el estatus de sus dueños. “En las peluquerías más importantes había un estante con 40 o 50 huecos de madera, algunos muy bien labrados, y en cada hueco había una taza de barbero, con el nombre del cliente habitual que iba a esa peluquería”.

Asimismo, recordó que aunque en el Porfiriato la mayor influencia de cultura externa fue la francesa, el uso de las tazas de barbería tuvo su origen en los Estados Unidos y de ahí se diseminó por Europa y el resto de América.

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